Prepara la crema de bicarbonato, ponla antes de dormir. Adiós arrugas y manc
Siempre fui escéptica con los remedios caseros. Mi neceser rebosaba de cremas caras con principios activos imposibles de pronunciar. Pero hace unos meses, mirándome al espejo, noté que el contorno de mis ojos delataba más noches de insomnio de las que estaba dispuesta a admitir y una mancha solar, testigo mudo de veranos sin sombrero, se acentuaba sin piedad.
Fue entonces cuando recordé a mi abuela. En su tocador no había láser ni retinol, pero sí un pequeño tarro de cristal con una pasta blanca que preparaba ella misma. "Para los achaques de la piel", decía con la sabiduría que da la experiencia. Me enseñó a hacer la "crema de la abuela", una mezcla tan simple que parecía un engaño, pero cuyo resultado me ha hecho recapacitar sobre lo esencial.
La receta es humilde: bicarbonato de sodio y un poco de agua. Eso es todo. La noche que decidí probarlo, lo hice sin fe, casi como un experimento. Antes de dormir, mezclé una cucharadita de bicarbonato con unas gotas de agua hasta formar una pasta suave, como una crema densa. Con la piel limpia y seca, la apliqué sobre las líneas de expresión que ya empezaban a marcarse en mi frente y, con mucho cuidado, sobre esa molesta mancha en el pómulo. La textura es curiosa, no grasa, sino sedosa y ligeramente áspera. La dejé actuar mientras leía, y justo antes de dormirme, la retiré con un paño húmedo y apliqué mi hidratante habitual.
Por la mañana, no esperaba un milagro, pero