Después de 60, tus músculos pueden debilitarse, ¡pero estos 3 tés naturales

Llegar a los 60 es un privilegio, nadie lo duda. Pero también es cuando el cuerpo empieza a jugar malas pasadas. La masa muscular disminuye, la fuerza se va diluyendo y actividades que antes eran sencillas, como levantarse de una silla o subir una cuesta, se convierten en pequeños desafíos. Los médicos lo llaman sarcopenia. Yo lo llamo "la cuesta abajo que nadie me advirtió". Pero hace un par de años, un fisioterapeuta jubilado me dio un consejo que me cambió la vida: "No dejes que tus músculos se duerman. Y ayúdalos con tres tés naturales que funcionan mejor que cualquier batido de proteínas si los tomas con constancia". Los probé, y hoy, a mis 67 años, mis piernas siguen respondiendo.

Estos son los tres tés que no pueden faltar en tu cocina si quieres mantener tus músculos fuertes después de los 60.

1. Té de cola de caballo: el reconstructor de tejidos. La cola de caballo es una planta silenciosa pero potentísima. Es rica en sílice, un mineral que el cuerpo utiliza para fabricar colágeno. ¿Y qué tiene que ver el colágeno con los músculos? Todo. Los músculos no trabajan solos: están envueltos en fascia, tendones y ligamentos que necesitan colágeno para ser flexibles y resistentes. Si esos tejidos se debilitan, el músculo por muy fuerte que esté no puede moverse bien. Una taza de té de cola de caballo al día mantiene esa "red de soporte" en buen estado.

2. Té de jengibre: el antiinflamatorio natural. El gran enemigo del músculo envejecido es la inflamación crónica de bajo grado. Esa inflamación silenciosa que no duele pero que va desgastando las fibras musculares poco a poco. El jengibre contiene gingeroles y shogaoles, dos compuestos con una capacidad antiinflamatoria comparable a algunos medicamentos, pero sin efectos secundarios. Tomar una infusión de jengibre después de comer reduce esa inflamación y permite que los músculos se recuperen mejor de la actividad diaria.

3. Té de ortiga verde: el mineralizador natural. La ortiga es una de las plantas con mayor densidad de nutrientes. Aporta hierro (para el oxígeno en la sangre), magnesio (para la contracción muscular) y calcio (para la transmisión nerviosa). Cuando falta magnesio, los músculos se contraen sin control y aparecen los calambres. Cuando falta hierro, la fatiga muscular se instala. El té de ortiga, tomado tres veces por semana, corrige esas carencias de forma suave y natural.

¿Cómo prepararlos y tomarlos? La cola de caballo y la ortiga se consiguen en herbolarios. Pones una cucharada de hojas secas por taza, agua hirviendo, tapas diez minutos y cuelas. El jengibre, mejor fresco: unas rodajas hervidas cinco minutos. Puedes alternarlos: cola de caballo en ayunas, jengibre después de comer y ortiga por la tarde. Eso sí, no abuses: la cola de caballo es diurética, la ortiga puede interferir con anticoagulantes y el jengibre en exceso irrita el estómago. Consulta siempre con tu médico si tomas medicación habitual.

Mi vecino Antonio, de 72 años, empezó a tomar estos tres tés después de que yo le contara mi experiencia. Él ya apenas podía levantarse del inodoro sin apoyarse en la pared. A los dos meses, notó que sus piernas respondían mejor. A los cuatro, volvió a subir al monte con su bastón, algo que no hacía en tres años. No es magia, es naturaleza bien aplicada. Los músculos se debilitan con los años, sí, pero no están condenados a desaparecer. Ayúdalos con estos tés y verás cómo te lo agradecen.

Subir