PERSONAS MAYORES, no consuman estas 6 proteínas si tienen problemas renale
Los riñones son los grandes trabajadores silenciosos del cuerpo. Filtran la sangre, eliminan desechos, equilibran los minerales y regulan la presión arterial. Pero con la edad, especialmente después de los sesenta años, millones de personas mayores desarrollan lo que se llama enfermedad renal crónica, muchas veces sin saberlo. Y uno de los errores más comunes es seguir consumiendo proteínas como si nada, sin entender que ciertas fuentes proteicas pueden acelerar el daño renal de forma peligrosa. Si tienes problemas renales o te han dicho que tus riñones no funcionan al cien por ciento, hay seis proteínas que deberías evitar o reducir drásticamente.
La primera es la carne roja (res, cerdo, cordero). Es rica en proteínas de alto valor biológico, sí, pero también en fósforo y purinas. Los riñones dañados no pueden eliminar el exceso de fósforo, lo que provoca descalcificación ósea y calcificación de tejidos blandos. Las purinas, por su parte, se convierten en ácido úrico y sobrecargan el filtrado renal.
La segunda es el embutido y la carne procesada (salchichas, jamón, tocino, mortadela). Además de las purinas, contienen cantidades masivas de sodio y conservantes como los fosfatos añadidos. El sodio eleva la presión arterial y daña aún más los riñones. Los fosfatos adicionales son un veneno silencioso para el riñón enfermo.
La tercera es el queso curado y el queso amarillo (cheddar, parmesano, gouda, manchego). Son concentrados de fósforo y sodio. Dos rodajas de queso cheddar pueden contener más fósforo que un filete de pescado, y el riñón enfermo no puede excretarlo.
La cuarta es la leche de vaca entera y los lácteos sin control. No es que la leche sea mala, pero una persona con insuficiencia renal debe limitar los lácteos porque son altos en fósforo y potasio. Un vaso de leche entera aporta unos 230 mg de fósforo, una cantidad significativa cuando la recomendación diaria para un riñón dañado es de 800 a 1000 mg.
La quinta son las proteínas en polvo de suero de leche (whey protein). Muy populares entre quienes hacen ejercicio, pero extremadamente concentradas en nitrógeno, fósforo y potasio. Para un riñón enfermo, procesar ese golpe proteico es como pedirle a un caballo cansado que tire de un camión.
La sexta es la carne de caza y vísceras (hígado, riñones, mollejas, corazón). Son las más ricas en purinas y fósforo. Un pequeño plato de hígado encebollado puede elevar el ácido úrico a niveles peligrosos y provocar una sobrecarga aguda en el riñón.
¿Entonces qué pueden comer las personas mayores con problemas renales? Proteínas de alta calidad pero en porciones controladas: pescado blanco (merluza, pescada), claras de huevo (la yema tiene fósforo), pollo sin piel en pequeñas cantidades, y proteínas vegetales como el tofu o las lentejas (bien lavadas y en porciones pequeñas). Y siempre, siempre, consultar con un nefrólogo o nutricionista especializado, porque cada persona tiene un grado diferente de daño.
Cuidar los riñones no significa eliminar toda la proteína. Significa elegir bien y medir las porciones. Los errores en la mesa pueden costar caro. La información es tu mejor aliada.