Adultos mayores: No beban solo agua, añadan este mineral para una circulación sanguínea óptima.
Beber agua es fundamental para la vida, especialmente en adultos mayores, cuyo sentido de la sed disminuye con la edad, aumentando el riesgo de deshidratación. Pero hay un detalle que casi nadie conoce y que puede marcar la diferencia entre una circulación sanguínea deficiente y una óptima: beber solo agua no es suficiente. A tu cuerpo, sobre todo después de los 60 años, le hace falta un mineral específico para que el agua que ingieres cumpla realmente su función de mejorar la circulación en piernas, pies, manos y hasta en el cerebro. Ese mineral es el magnesio.
¿Por qué el magnesio es tan importante para la circulación? El magnesio actúa como un relajante natural de los vasos sanguíneos. Cuando hay niveles adecuados de magnesio en el cuerpo, las paredes de las arterias y venas se mantienen flexibles y anchas, permitiendo que la sangre fluya sin obstáculos. Cuando falta magnesio, los vasos tienden a contraerse y endurecerse, lo que se traduce en pies fríos, piernas cansadas, calambres nocturnos, hormigueo e incluso presión arterial elevada.
Pero hay un problema adicional: el agua que bebemos, ya sea del grifo o embotellada, suele ser pobre en magnesio. De hecho, los procesos de filtración y purificación eliminan la mayoría de los minerales naturales. Por eso, muchos adultos mayores beben suficiente agua pero siguen teniendo síntomas claros de mala circulación. El magnesio simplemente no está ahí.
La solución es sencilla y económica: añadir una pizca de cloruro de magnesio (presentación en cristales o escamas) al agua que bebes a lo largo del día. Puedes comprarlo en tiendas naturistas, farmacias o por internet. La dosis recomendada para empezar es de media cucharadita (unos 2 gramos) disuelta en un litro de agua. Bebe ese litro a lo largo del día, no todo de golpe. El sabor es ligeramente amargo y salado, pero se puede mejorar con unas gotas de limón o unas hojas de menta.
¿Qué cambios puedes esperar? Al cabo de dos o tres semanas de añadir magnesio al agua, muchas personas mayores reportan que sus pies ya no se sienten como hielo, que los calambres nocturnos desaparecen o se reducen drásticamente, que las piernas se sienten más ligeras al caminar, y que la presión arterial tiende a estabilizarse. Además, el magnesio mejora el sueño, reduce el estrés y alivia el estreñimiento, problemas comunes en esta etapa de la vida.
Eso sí, el exceso de magnesio puede causar diarrea. Si eso ocurre, reduce la dosis a la mitad. Y si tienes enfermedad renal diagnosticada, consulta a tu médico antes de empezar, porque tus riñones podrían no eliminar el exceso correctamente. Para el resto, añadir este mineral a tu agua diaria es uno de los cambios más simples, baratos y efectivos que puedes hacer para que tu sangre fluya como un río, no como un arroyo estancado. Pruébalo durante un mes y cuéntame cómo te sientes.