Mucha gente cree que el calcio solo se obtiene de la leche. Pero la naturaleza ofrece opciones
Toda la vida escuchamos la misma cantinela: "Bebe leche, que te da calcio para los huesos". Y sÃ, es cierto. Un vaso de leche aporta calcio. Pero lo que mucha gente no sabe —porque nadie se lo ha contado— es que la naturaleza tiene una despensa mucho más amplia, variada y en muchos casos incluso más aprovechable que la leche de vaca.
El calcio no es exclusivo de los lácteos. Es un mineral que está en la tierra, en las semillas, en las hojas verdes y hasta en las piedras comestibles que usaban nuestras abuelas. De hecho, algunas fuentes vegetales superan con creces la concentración de calcio de la leche. Las almendras, por ejemplo, no solo son deliciosas sino que con un puñado aportan casi un tercio del calcio diario recomendado. Las semillas de sésamo —especialmente si las tostas ligeramente y las mueles— son pequeñas bombas de calcio. Una sola cucharada de sésamo tostado contiene más calcio que medio vaso de leche.
Pero hay más. Las verduras de hoja verde oscuro son auténticos tesoros olvidados. La col rizada, el brócoli, la berza y las espinacas —aunque estas últimas tienen oxalatos que dificultan un poco la absorción— ofrecen calcio en un paquete lleno de fibra, vitaminas y sin lactosa. Una taza de col rizada cocida supera en calcio biodisponible a un vaso de leche entera. ¿Lo sabÃas? Probablemente no, porque nadie gana dinero vendiendo col rizada como sustituto de la leche.
El pescado pequeño que comes con espinas —como las sardinas o los boquerones— es otra fuente sorprendente. Y si eres vegano o simplemente quieres explorar más, el tofu preparado con sulfato cálcico, los higos secos, las legumbres como los garbanzos y hasta el agua mineral rica en calcio completan el cuadro.
Entonces, ¿hay que dejar la leche? No necesariamente. Pero sà conviene abrir los ojos. La naturaleza no puso todo el calcio en la vaca. Lo esparció generosamente por el reino vegetal para que cada persona, según su cultura, su geografÃa o su digestión, pudiera encontrarlo. Los huesos fuertes no dependen de un solo alimento, sino de una dieta variada y consciente. Asà que la próxima vez que pienses en calcio, mira más allá del establo. Mira al huerto, al semillero, al árbol. Ahà también está la fortaleza de tus huesos.