Hojas de guayaba para la retenci贸n de l铆quidos 馃憞

Esa frase la escuch茅 en una reuni贸n de vecinos, dicha por un hombre de unos setenta y cinco a帽os mientras remov铆a su caf茅. Cont贸 que su madre, ya fallecida, hab铆a pasado sus 煤ltimos diez a帽os arrastrando las piernas. "Le diagnosticaron de todo", dijo: reumatismo, artritis en ambas rodillas, varices que parec铆an cordones azules bajo la piel. Prob贸 inyecciones, pomadas calientes, f茅rulas, incluso sesiones de rehabilitaci贸n. Nada funcionaba. Hasta que un d铆a, un m茅dico anciano a punto de jubilarse le dio una indicaci贸n que sonaba rid铆cula por su sencillez.

"Dos cucharadas de semillas de lino dorado molidas, todas las ma帽anas en ayunas, con un vaso de agua tibia."

La madre, que ya no cre铆a en nada, lo hizo por compromiso. La primera semana no not贸 cambio. La segunda, algo extra帽o ocurri贸: despert贸 sin aquella rigidez matutina que la obligaba a quedarse quince minutos en la cama antes de intentar levantarse. La tercera semana, las varices segu铆an ah铆, claro, pero la sensaci贸n de piernas pesadas como troncos hab铆a disminuido. Al mes, caminaba de la cocina al ba帽o sin agarrarse de las paredes.

El hombre explic贸 que el lino act煤a en tres frentes. Primero, sus 谩cidos grasos omega-3 reducen la inflamaci贸n sist茅mica del reumatismo y la artritis. Segundo, su fibra mucilaginosa limpia las endotoxinas que irritan las articulaciones. Tercero, y m谩s sorprendente, los lignanos del lino fortalecen las paredes venosas, aliviando la presi贸n que causa el dolor de las varices. No es un milagro, es fitoqu铆mica.

Su madre muri贸 a帽os despu茅s por causas ajenas a las piernas. Pero hasta su 煤ltimo mes, sigui贸 tomando sus dos cucharadas de lino cada ma帽ana. Y camin贸. No maratones, claro, pero s铆 hasta el ba帽o, hasta la ventana, hasta la mesa del comedor donde esperaba su caf茅. El dolor no desapareci贸 por completo, pero dej贸 de ser el due帽o de su vida.

Ahora aquel hombre recomienda el lino a todo el mundo. "No vendemos nada", aclara. "Solo comparto lo que devolvi贸 los pasos a mi madre."

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