Adultos mayores: tomen este suplemento antes de dormir para aumentar el flujo sanguíneo

Las noches pueden ser largas cuando la circulación no acompaña. Pies fríos, manos entumecidas, calambres en las pantorrillas, esa sensación de que la sangre no llega a donde debería. Muchos adultos mayores se acuestan con estos síntomas y se levantan igual. Pero hay un suplemento natural que, tomado justo antes de dormir, puede aumentar el flujo sanguíneo mientras descansas. Ese suplemento es el magnesio. Y no, no es el mismo que venden en cualquier farmacia.

¿Por qué magnesio? El magnesio es un mineral que relaja los vasos sanguíneos. Actúa como un vasodilatador natural: ensancha las arterias y permite que la sangre fluya con libertad. Cuando un adulto mayor tiene niveles bajos de magnesio —y la mayoría los tienen sin saberlo— los vasos se contraen, la sangre se espesa y la circulación se vuelve perezosa. Los pies se enfrían, los calambres aparecen, las piernas se hinchan.

Pero no cualquier magnesio sirve. El magnesio óxido, el más barato y común, apenas se absorbe. Lo tomas y lo expulsas sin que tu cuerpo lo aproveche. Para la circulación, necesitas magnesio citrato o magnesio glicinato. Estos se absorben bien y llegan a los tejidos donde deben actuar.

¿Por qué tomarlo antes de dormir? Porque el flujo sanguíneo disminuye naturalmente durante la noche. El corazón baja su ritmo, la presión arterial desciende y la sangre tiende a estancarse en las piernas. Al tomar magnesio justo antes de acostarte, le das a tu cuerpo una herramienta para mantener los vasos abiertos durante las horas de sueño. Además, el magnesio tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso, ayudándote a conciliar el sueño más rápido y a dormir más profundo.

La dosis recomendada para adultos mayores es de 300 a 400 mg de magnesio elemental por día. Esto equivale a aproximadamente 2 gramos de citrato de magnesio o 2.5 gramos de glicinato. Si comprás cápsulas, leé bien la etiqueta: algunas tienen solo 100 mg por cápsula; otras 200 mg. Ajustá la cantidad.

Don Pedro, 71 años, no podía dormir sin calcetines gruesos incluso en verano. Los pies se le ponían como hielo. También sufría calambres que lo despertaban dos o tres veces por noche. Empezó a tomar 350 mg de magnesio glicinato antes de acostarse. La primera semana, los calambres disminuyeron. Al mes, sus pies ya no estaban helados. "Ahora duermo como un bebé", dice.

Advertencia: el magnesio puede tener un efecto laxante en algunas personas. Si te pasa, reducí la dosis o cambiá al glicinato, que es más suave para el estómago. También consultá con tu médico si tomás medicamentos para el corazón o la presión, porque el magnesio puede potenciar algunos de sus efectos.

El flujo sanguíneo no tiene que empeorar con los años. La naturaleza puso en el magnesio una herramienta simple, barata y poderosa. Una cápsula antes de dormir. Constancia. Eso es todo. Adultos mayores, no se resignen a las noches frías ni a los calambres. Su sangre puede fluir mejor mientras sueñan. Solo necesita un poco de magnesio para recordar el camino.

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