Esta planta puede salvarte el cerebro y el corazón, y se encuentra literalmente entre las tres plantas

Hay plantas que curan un resfriado. Hay plantas que alivian un dolor de panza. Y hay plantas que pueden salvarte el cerebro y el corazón. Poco más que eso. Una de ellas, reconocida por la ciencia y por la sabiduría ancestral, se encuentra literalmente entre las tres plantas más estudiadas del mundo por su impacto en la salud cardiovascular y neurológica. Esa planta es el ginkgo biloba. Sí, ese árbol de hojas en forma de abanico que ves en plazas y jardines.

El ginkgo biloba no es una moda. Es un fósil viviente: existe en la Tierra desde hace más de 200 millones de años. Los dinosaurios pastaron bajo sus ramas. Y las generaciones humanas, desde hace milenios, han usado sus hojas para proteger dos órganos vitales: el cerebro y el corazón.

¿Cómo salva el cerebro? El ginkgo mejora la circulación cerebral. Esto significa que lleva más sangre, más oxígeno y más glucosa a las neuronas. Para un adulto mayor, esto se traduce en mejor memoria, mayor capacidad de concentración y menor riesgo de deterioro cognitivo. Numerosos estudios han demostrado que el extracto de ginkgo puede retrasar la progresión del Alzheimer y otras demencias, especialmente en sus etapas iniciales. También ayuda en los mareos, los zumbidos de oídos y los dolores de cabeza tensionales.

¿Cómo salva el corazón? El ginkgo es un vasodilatador natural. Ensancha las arterias, permitiendo que la sangre fluya con menos resistencia. Esto reduce la presión arterial y alivia el trabajo del corazón. También hace que la sangre sea menos pegajosa, previniendo la formación de coágulos que podrían causar un infarto o un derrame cerebral. Además, sus flavonoides protegen las paredes de las arterias del daño oxidativo, el mismo que lleva a la arteriosclerosis.

El ginkgo tiene algo único: actúa sobre los dos extremos del sistema circulatorio. Lleva sangre al cerebro cuando llega poca y alivia la presión sobre el corazón cuando bombea con esfuerzo. Pocas plantas hacen ambas cosas.

¿Cómo se toma? Generalmente en extracto estandarizado (24% de flavonoides y 6% de terpenolactonas). La dosis típica es de 120 a 240 mg al día, dividida en dos o tres tomas. Las hojas secas en infusión también sirven, pero son menos potentes. Necesitarás de 2 a 3 gramos de hoja seca por taza, tres veces al día.

Advertencia: el ginkgo es un anticoagulante natural. Si ya tomás aspirina, warfarina u otros anticoagulantes, consultá a tu médico antes. Puede potenciar el efecto y causar sangrados. Tampoco lo tomes antes de cirugías. Y dale tiempo: los beneficios cerebrales y cardíacos aparecen después de al menos 4 a 6 semanas de uso constante.

Mi profesor de botánica en la universidad, ya mayor, tomaba ginkgo todos los días. Tenía 78 años y una memoria más aguda que muchos de sus alumnos de 20. "El cerebro envejece", decía. "Pero el ginkgo le recuerda que no tiene por qué hacerlo rápido". El corazón también lo agradece. Dos órganos. Una planta. Millones de años de evolución. No la ignores. El ginkgo biloba está entre las tres plantas más importantes que puedes incorporar a tu vida. Tu cerebro y tu corazón te lo van a agradecer.

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