ALERTA EN TUS PIERNAS! No ignores el dolor ni la hinchazón.
Hay dolores que se pueden tolerar. Y hay otros que el cuerpo usa como un sistema de alarma que no deberíamos silenciar con un calmante cualquiera. Si tienes más de sesenta años y sientes que tus piernas duelen, se hinchan o pesan más de lo normal, no lo atribuyas automáticamente a la vejez o al cansancio. Podrías estar ignorando un mensaje que tu sistema circulatorio lleva días, semanas o incluso meses tratando de enviarte.
La hinchazón de piernas, médicamente conocida como edema, no es un simple "retención de líquidos" inofensiva. Cuando una o ambas pantorrillas aumentan de volumen, cuando la piel se pone brillante o queda marcada al presionarla con un dedo, puede indicar insuficiencia venosa crónica, problemas en el retorno de la sangre al corazón o, en casos más graves, una trombosis venosa profunda. Esta última es una urgencia silenciosa: un coágulo que se forma en las venas profundas de la pierna y que, si se desprende, puede viajar hasta los pulmones con consecuencias fatales.
El dolor también tiene su propio lenguaje. No es igual un calambre pasajero que un dolor constante en la pantorrilla, que empeora al caminar y mejora al reposo. Ese tipo de dolor, acompañado o no de hinchazón, es el que debería encender todas las luces de alerta. También la sensación de calor localizado, el enrojecimiento o la aparición de venas duras como cordones bajo la piel.
¿Qué hacer ante esta alerta? Lo primero no es buscar un masaje ni ponerse pomadas. Lo primero es acudir a un médico sin demora. Un simple examen clínico y un eco Doppler pueden determinar si hay peligro real. Mientras tanto, evite estar mucho tiempo de pie o sentado con las piernas cruzadas. Eleve las piernas por encima del nivel del corazón cuando descanse. Y bajo ninguna circunstancia se automedique con antiinflamatorios sin supervisión, porque pueden empeorar ciertos tipos de trombosis.
Las piernas son el medio de transporte de la vida después de los sesenta. Si ellas avisan, no tape la señal. La diferencia entre una complicación grave y una solución a tiempo puede estar en haber prestado atención a tiempo. Sus piernas le hablan. Usted decide si escucha o espera a que sea demasiado tarde.