Los 3 minerales principales que todo aquel que padece artritis debe conocer

La artritis, caracterizada por la inflamación y degeneración de las articulaciones, afecta la calidad de vida de millones de personas. Si bien los medicamentos recetados son la base del tratamiento, la ciencia ha identificado tres minerales esenciales cuyo papel en el manejo de esta condición resulta fundamental. Conocerlos y asegurar su adecuado consumo puede marcar una diferencia significativa en el bienestar de quienes padecen esta enfermedad.

Calcio: el guardián de los huesos frente a la artritis

El calcio es un mineral esencial para mantener huesos y dientes fuertes, regular contracciones musculares y transmitir impulsos nerviosos . Quienes padecen artritis, especialmente la artritis reumatoide (AR), presentan un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas, en particular si toman corticoesteroides . Por esta razón, los expertos recomiendan una ingesta de 1.200 mg al día para adultos sanos, aunque quienes sufren artritis inflamatoria pueden necesitar hasta 1.500 mg . Una investigación de 2016 demostró que los suplementos de calcio y vitamina D reducen el riesgo de fractura en un 15% y el de fractura de cadera en un 30% . Se encuentra en lácteos descremados, verduras de hoja verde como el brócoli y la espinaca, sardinas enlatadas, productos de soja y jugos fortificados .

Magnesio: el mineral que fortalece la estructura articular

El magnesio no solo fortalece los huesos y mantiene la función nerviosa y muscular, sino que juega un rol específico en la salud articular: ayuda a mantener el cartílago articular . Además, facilita la asimilación del calcio y contribuye a eliminar depósitos de este mineral que se acumulan en las articulaciones y que pueden propiciar la artritis . Su ingesta diaria recomendada es de 420 mg para hombres y 320 mg para mujeres a partir de los 31 años . Estudios como el del Corazón de Framingham han hallado que consumir alimentos ricos en magnesio aumenta la densidad ósea y puede prevenir la osteoporosis posmenopáusica . Las mejores fuentes incluyen almendras, castañas de cajú, espinaca, frijoles y granos integrales .

Zinc: el modulador de la inflamación articular

El zinc es un oligoelemento con un rol crucial en la regulación del sistema inmunitario y el control de la inflamación . Estudios han demostrado que los pacientes con artritis reumatoide suelen presentar niveles reducidos de zinc en sangre . Investigaciones recientes indican que la suplementación con zinc puede ofrecer beneficios clínicos e inmunológicos, incluyendo la mejora de marcadores inflamatorios y la reducción de la actividad de la enfermedad . Su mecanismo de acción incluye la inhibición de la vía NF-κB, lo que reduce citocinas proinflamatorias como TNF-α e IL-1β . Se encuentra en carnes magras, nueces, granos enteros, legumbres y productos de soja .

Un enfoque integral y supervisado

Si bien estos tres minerales son pilares nutricionales para quienes padecen artritis, los expertos advierten que los suplementos no sustituyen a los medicamentos recetados, una dieta saludable y el ejercicio . La deficiencia de vitamina D, otro nutriente clave, es extremadamente común en pacientes con enfermedades reumáticas inflamatorias, afectando entre el 40% y el 80% de los casos , y su suplementación ha demostrado reducir el dolor en estudios recientes . Por todo ello, cualquier decisión sobre suplementación debe ser consultada con un profesional de la salud, ya que incluso los minerales naturales pueden interactuar con medicamentos o causar efectos adversos .

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