COME ESTO: una opción rica en proteína para cuidar la fuerza después de los 60

Con el paso de los años, mantener una buena alimentación se vuelve cada vez más importante para conservar la fuerza, la movilidad y la independencia. A partir de los 60, algunas personas pueden experimentar una disminución gradual de la masa muscular, especialmente cuando existe poca actividad física o la alimentación no proporciona suficiente proteína. Este proceso puede relacionarse con la sarcopenia, pero no significa que sea inevitable. Mantenerse activo, realizar ejercicios de fuerza adaptados a las capacidades de cada persona y consumir una alimentación equilibrada son estrategias importantes para cuidar los músculos. Dentro de las alternativas de origen vegetal encontramos la soja texturizada, un alimento elaborado a partir de la soja que puede aportar una cantidad considerable de proteína, especialmente cuando se utiliza como sustituto de la carne en diferentes preparaciones. Es importante revisar la etiqueta nutricional, porque la cantidad de proteína cambia según la marca y, además, el peso del producto seco no equivale al peso después de hidratarlo. También conviene recordar que ningún alimento por sí solo puede detener la pérdida muscular. La mejor estrategia es variar las fuentes de proteína incluyendo alimentos como huevos, pescado, pollo, lácteos, legumbres, tofu, frutos secos y otras opciones vegetales, según las necesidades y preferencias de cada persona. Una manera sencilla de incorporar soja texturizada al menú es preparar un guiso con tomate, cebolla, ajo, zanahoria y ají dulce. Los vegetales aportan fibra, vitaminas y minerales, mientras que la soja contribuye con proteína. Para convertirlo en una comida más completa, puede acompañarse con arroz integral, quinoa, papa, plátano o una ensalada. También es recomendable distribuir las fuentes de proteína a lo largo del día en lugar de concentrarlas únicamente en una comida. Las personas mayores que han perdido peso involuntariamente, tienen poco apetito, dificultad para masticar o presentan una pérdida importante de fuerza pueden beneficiarse de una valoración individual realizada por un médico o nutricionista. Esto permite determinar cuánta proteína y energía necesitan realmente. Además, si existen enfermedades renales u otras condiciones médicas, las cantidades y fuentes de proteína pueden requerir ajustes específicos. La soja texturizada puede ser una opción económica, versátil y nutritiva, pero su verdadero beneficio aparece cuando forma parte de un patrón de alimentación equilibrado y se combina con actividad física adecuada. Cuidar los músculos no depende de un alimento milagroso, sino de pequeños hábitos mantenidos con constancia.

RECETA: Guiso de soja texturizada con vegetales

Ingredientes:

  • 1 taza de soja texturizada seca.
  • 1½ tazas de agua caliente.
  • 1 tomate maduro picado.
  • ½ cebolla picada.
  • 1 diente de ajo picado.
  • 1 zanahoria pequeña en cubos.
  • ½ ají dulce picado.
  • 1 cucharadita de aceite de oliva.
  • Orégano al gusto.
  • Pimienta al gusto.

Preparación:

Coloca la soja texturizada en un recipiente y cúbrela con el agua caliente. Déjala hidratar aproximadamente 10 minutos y después escúrrela muy bien. Calienta el aceite de oliva en una sartén y sofríe ligeramente la cebolla, el ajo, la zanahoria y el ají dulce. Incorpora el tomate y cocina unos minutos. Agrega la soja hidratada, el orégano y la pimienta. Mezcla y cocina durante 5 a 8 minutos, hasta que los vegetales estén tiernos y los sabores se integren.

Indicaciones para su uso adecuado:

Sirve una porción acompañada de arroz integral, papa, quinoa o una ensalada de vegetales. Para favorecer el mantenimiento de la masa muscular, procura incluir alguna fuente de proteína en las diferentes comidas del día y combinar la alimentación con ejercicios de fuerza apropiados para tu condición física.

Importante: la soja texturizada no cura ni previene por sí sola la sarcopenia. Si existe pérdida marcada de fuerza o masa muscular, dificultad para caminar o pérdida de peso sin explicación, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

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