AGREGA ESTO AL AGUA: UNA FORMA SENCILLA DE MEJORAR LA HIDRATACIÓN
Cuando una persona llega a los 60 años o más, cuidar la hidratación se vuelve una parte muy importante de la alimentación diaria. Muchas veces pensamos que estar bien hidratados significa simplemente beber un vaso de agua cuando aparece la sed, pero en los adultos mayores esto no siempre funciona de la misma manera.
Con el paso de los años, la sensación de sed puede disminuir. Por eso, una persona puede pasar varias horas sin sentir la necesidad de beber y, aun así, estar tomando menos líquido del que necesita. A esto se suman otros factores: el calor, la actividad física, la fiebre, los vómitos, la diarrea y algunos medicamentos pueden aumentar las necesidades de líquidos o favorecer pérdidas de agua.
Por esta razón, una buena estrategia consiste en convertir la hidratación en una rutina. No hace falta esperar a tener la boca seca o sentir una sed intensa. Se pueden distribuir pequeñas cantidades de líquidos a lo largo del día mediante agua, sopas, caldos, frutas con alto contenido de agua, leche o bebidas caseras sin exceso de azúcar.
Y aquí aparece una idea muy sencilla: agregar ingredientes naturales al agua para darle sabor y hacer más agradable beberla.
Sin embargo, hay algo importante que debemos aclarar. No todas las personas necesitan añadir sal, minerales o electrolitos al agua. Una persona sana que mantiene una alimentación equilibrada normalmente obtiene sodio, potasio y magnesio de los alimentos. Además, quienes tienen enfermedades renales, insuficiencia cardíaca o determinadas restricciones médicas pueden necesitar controlar precisamente la cantidad de líquidos, sodio o potasio que consumen.
Por eso, esta receta debe entenderse como una opción de hidratación casera y agradable, no como un tratamiento médico.
RECETA: AGUA NATURAL CON LIMÓN, PEPINO Y CHÍA
Esta preparación es sencilla, refrescante y puede ser una alternativa para aquellas personas a quienes les cuesta beber agua sola.
Ingredientes
- 1 litro de agua potable.
- ½ pepino pequeño, bien lavado.
- ½ limón o lima.
- 1 cucharadita de semillas de chía.
- 3 o 4 hojas de hierbabuena, opcionales.
- Hielo, opcional.
Preparación
Lava muy bien el pepino y córtalo en rodajas finas. Exprime el medio limón y reserva el jugo.
Coloca el agua en una jarra limpia y añade el pepino, el jugo de limón y las hojas de hierbabuena. Finalmente incorpora una cucharadita de semillas de chía.
Mezcla y deja reposar aproximadamente 10 minutos. Las semillas de chía comenzarán a absorber parte del líquido y formarán una textura ligeramente gelatinosa.
Si la persona tiene dificultad para tragar, es preferible consultar previamente con un profesional de la salud antes de utilizar semillas de chía, porque su textura puede no ser adecuada para todas las personas.
¿Cómo tomarla?
No es necesario beber el litro completo de una sola vez. Lo recomendable es distribuir los líquidos durante el día según las necesidades individuales.
Una persona puede tomar un vaso pequeño con las comidas y otros vasos entre comidas. En días calurosos puede ser especialmente agradable beberla fresca.
El objetivo principal de esta preparación no es “limpiar los riñones”, eliminar toxinas ni curar enfermedades. Su función es mucho más sencilla: hacer que beber agua resulte más agradable y ayudar a mantener una rutina de hidratación.
OTRA OPCIÓN: CALDO CASERO DE VERDURAS
Si una persona mayor no disfruta mucho del agua fría, los caldos pueden ser una alternativa interesante porque aportan líquido y también algunos nutrientes procedentes de las verduras.
Ingredientes
- 1 litro de agua.
- 1 zanahoria.
- 1 tallo de apio.
- Un puñado de espinacas.
- Un trozo pequeño de calabaza.
- ¼ de cebolla.
- Una cantidad pequeña de sal, solamente si la alimentación de la persona permite consumirla.
Preparación
Lava cuidadosamente todas las verduras. Corta la zanahoria, el apio, la cebolla y la calabaza en trozos pequeños.
Pon el litro de agua en una olla y añade las verduras. Cocina a fuego medio durante aproximadamente 20 minutos o hasta que estén blandas.
Puedes consumir el caldo tibio y, si deseas, también comer parte de las verduras cocidas.
Forma de utilizarlo
Puede tomarse como entrada de una comida o como una preparación ligera durante el día. No es necesario añadir grandes cantidades de sal para convertirlo en una bebida de electrolitos. De hecho, abusar del sodio puede ser inconveniente para algunas personas.
BATIDO DE PLÁTANO Y COCO
Otra posibilidad para complementar la alimentación es preparar un batido sencillo.
Ingredientes
- ½ plátano maduro.
- 200 ml de leche de coco sin azúcar añadida.
- ½ taza de agua.
- 1 cucharadita de semillas de chía, opcional.
- Hielo, opcional.
Preparación
Coloca todos los ingredientes en la licuadora y procesa hasta obtener una bebida homogénea.
Este batido aporta líquido y nutrientes. El plátano contiene potasio y carbohidratos, mientras que las semillas de chía aportan fibra y grasas saludables. La leche de coco puede variar bastante en su composición dependiendo de la marca, por lo que conviene revisar la etiqueta nutricional.
Para una persona que necesita controlar sus calorías o sus carbohidratos, la cantidad de plátano debe ajustarse a su alimentación habitual.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE NO ESPERAR A TENER SED?
Una de las mejores costumbres consiste en establecer horarios aproximados para beber. Por ejemplo, un vaso al levantarse, otro durante el desayuno, pequeñas cantidades entre comidas y nuevamente líquidos durante la tarde.
Esto resulta especialmente útil para quienes suelen olvidarse de beber.
También conviene observar algunas señales generales. Una orina muy concentrada y oscura puede aparecer cuando existe una ingesta insuficiente de líquidos, aunque el color de la orina también puede cambiar por determinados alimentos, vitaminas y medicamentos. Por eso, no debe utilizarse como único indicador del estado de hidratación.
La hidratación tampoco consiste en beber cantidades enormes de agua de una sola vez. Tomar demasiada agua rápidamente puede ser peligroso y, en determinadas circunstancias, alterar el equilibrio de sodio del organismo.
MUY IMPORTANTE DESPUÉS DE LOS 60
Si una persona tiene enfermedad renal, insuficiencia cardíaca, problemas hepáticos, edema o una indicación médica para restringir líquidos, no debe comenzar por su cuenta una rutina de grandes cantidades de agua ni añadir sal, suplementos de electrolitos o minerales.
También hay que tener especial cuidado cuando existen medicamentos que afectan la eliminación de líquidos o minerales. En esos casos, el médico o el farmacéutico puede indicar cuánto líquido y qué cantidad de determinados minerales resulta apropiada.
Si aparece confusión repentina, desmayo, debilidad intensa, mareo importante, incapacidad para beber, vómitos persistentes o signos de deshidratación importante, no conviene intentar resolverlo únicamente con una bebida casera. Es necesario buscar atención médica.
UN CONSEJO SENCILLO PARA TODOS LOS DÍAS
No necesitas preparar bebidas complicadas para cuidar tu hidratación.
Puedes comenzar con algo tan sencillo como una jarra de agua con unas rodajas de pepino y limón. Si prefieres, puedes preparar un caldo de verduras o incluir frutas y alimentos ricos en agua dentro de tus comidas.
Lo importante es crear el hábito.
Después de los 60, la alimentación saludable no tiene que ser aburrida ni complicada. Pequeños cambios realizados todos los días pueden ayudar a mantener una rutina más equilibrada.
El agua sigue siendo la protagonista. Los ingredientes que añadimos solamente deben servir para darle sabor y, en determinadas preparaciones, aportar nutrientes adicionales.
Y recuerda: una bebida casera puede ser deliciosa y nutritiva, pero no es un medicamento, no cura enfermedades y no sustituye el tratamiento indicado por un profesional de la salud.
La mejor receta es beber de manera regular, alimentarse bien, mantenerse activo según las posibilidades de cada persona y prestar atención a las necesidades particulares del organismo.