Como MÉDICO DEL CORAZÓN, INSISTO a los mayores a tomar esta vitamina que destapa las venas
La salud cardiovascular es, sin duda, una de las mayores preocupaciones en la madurez, y la búsqueda de estrategias para mantener las arterias limpias y el flujo sanguíneo óptimo es legítima y necesaria. Si un médico del corazón insiste a las personas mayores en la importancia de una vitamina específica, esta recomendación seguramente se basa en evidencia científica sólida, pero requiere una explicación que vaya más allá de la metáfora de "destapar" venas, la cual puede resultar engañosa si se interpreta de forma literal.
La vitamina en cuestión, que consistentemente ocupa un lugar central en las guías de prevención cardiológica, es la vitamina B9, conocida como ácido fólico o folato. Su papel no es el de un "destapador" mecánico, sino el de un regulador bioquímico crucial. El folato, junto con las vitaminas B6 y B12, es esencial para metabolizar un aminoácido llamado homocisteína. Cuando los niveles de esta sustancia en sangre son elevados (hiperhomocisteinemia), se produce un daño en el endotelio, la capa interna de las arterias, lo que incrementa significativamente el riesgo de formación de placas de ateroma (aterosclerosis), trombosis, infartos y accidentes cerebrovasculares.
Por lo tanto, lo que hace una ingesta adecuada de folato es "proteger" y "mantener limpio" el sistema circulatorio desde dentro, ayudando a prevenir que las arterias se obstruyan en primer lugar. Es una estrategia de mantenimiento y prevención primaria, no un tratamiento para una obstrucción ya establecida.
¿Cómo pueden los mayores incorporar este vital nutriente?
La respuesta ideal está en la dieta. Las fuentes naturales más ricas en folato son:
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Verduras de hoja verde oscura: Espinacas, acelgas, lechuga romana, brócoli.
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Legumbres: Lentejas, garbanzos, frijoles negros.
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Otras fuentes: Espárragos, aguacate, cítricos y frutos secos.
En muchos casos, especialmente cuando la dieta no es suficiente o existe una dificultad para absorberla, los cardiólogos y geriatras pueden recomendar un suplemento específico, a menudo en forma de complejo B o en combinación con otras vitaminas. Es fundamental que esta suplementación sea siempre prescrita y supervisada por un profesional de la salud, quien determinará la dosis adecuada tras una evaluación individual.
La insistencia del médico del corazón va más allá de una pastilla. Es un recordatorio de que la salud arterial se construye con hábitos sostenidos: una dieta mediterránea rica en folatos y antioxidantes, ejercicio físico regular adaptado a las capacidades, control estricto de la presión arterial y el colesterol, y la eliminación del tabaco. La vitamina B9 es una pieza fundamental, pero solo una pieza, en el complejo y maravilloso rompecabezas de un corazón que late con fuerza y claridad durante muchos años.