PERSONAS MAYORES, ¡BEBAN BICARBONATO DE SODIO ASÍ y verán los resultados más tarde

El bicarbonato de sodio, ese polvo blanco presente en casi toda cocina, es objeto de innumerables recomendaciones caseras para la salud. Entre ellas, circulan consejos dirigidos específicamente a personas mayores, prometiendo beneficios diversos con frases como "beban bicarbonato de sodio así y verán los resultados más tarde". Si bien este compuesto tiene usos terapéuticos válidos bajo supervisión médica, su consumo oral por parte de adultos mayores implica riesgos muy serios que no pueden ser ignorados a cambio de supuestos beneficios rápidos.

El bicarbonato es un compuesto alcalino (base). Su propiedad más reconocida es neutralizar el ácido. Por ello, su uso médico y puntual está indicado para aliviar la acidez estomacal o la indigestión ácida, pero solo como un recurso ocasional y nunca como tratamiento crónico. En la persona mayor, el sistema digestivo y renal suele ser más vulnerable. El consumo regular o inadecuado puede alterar gravemente el delicado equilibrio ácido-base del organismo (pH sanguíneo), conduciendo a una condición peligrosa llamada alcalosis metabólica. Sus síntomas incluyen náuseas, dolor de cabeza, espasmos musculares e, en casos severos, confusión y arritmias cardíacas.

Un riesgo aún más crítico es su alto contenido en sodio. Una cucharadita de bicarbonato contiene aproximadamente 1,260 mg de sodio, casi la ingesta diaria total recomendada para un adulto. Para un mayor que pueda padecer hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva o enfermedad renal crónica (condiciones muy prevalentes en esta etapa), esta carga extra de sodio puede desencadenar retención de líquidos, aumento de la presión arterial y sobrecarga para los riñones, agravando su condición de base de manera significativa.

Además, puede interferir con la absorción de medicamentos esenciales, como ciertos fármacos para la presión, diuréticos o suplementos de hierro, reduciendo su eficacia o generando interacciones adversas.

Por tanto, la recomendación tajante es: las personas mayores nunca deben consumir bicarbonato de sodio disuelto en agua como un remedio habitual o preventivo sin la expresa indicación y dosificación de su médico. Lo que puede presentarse como un "truco sencillo" puede convertirse en una amenaza silenciosa para su salud cardiovascular y renal.

El camino para el bienestar en la tercera edad no está en remedios caseros potencialmente peligrosos, sino en una hidratación adecuada con agua, una dieta equilibrada baja en sal y el seguimiento riguroso del tratamiento médico prescrito. La prudencia y la consulta profesional son, en este caso, los únicos aliados infalibles.

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