Cirujano revela: Haga este ejercicio para mejorar la circulación sanguínea en las piernas después de los 90 años

La recomendación de un cirujano vascular o un especialista en rehabilitación para una persona mayor de 90 años que busca mejorar la circulación en sus piernas no suele ser compleja ni exigente. Se centra en un principio fisiológico básico y poderoso: activar la "bomba muscular de la pantorrilla", el mecanismo natural que nuestro cuerpo utiliza para vencer la gravedad y devolver la sangre desde los pies hacia el corazón. El ejercicio por excelencia para este fin es tan sencillo que puede realizarse sentado o incluso recostado: el bombeo o pedaléo de tobillos.

Con el paso de los años y, especialmente, ante una movilidad reducida, los músculos de las pantorrillas (el sóleo y los gemelos) se activan menos. Estos músculos actúan como un corazón secundario: al contraerse, comprimen las venas profundas de las piernas, empujando la sangre hacia arriba. Cuando esta bomba falla, la sangre se estanca, pudiendo causar hinchazón (edema), pesadez, sensación de frío en los pies y aumentando el riesgo de complicaciones.

El ejercicio de bombeo de tobillos está diseñado para reactivar esta bomba de forma segura y eficaz, sin sobrecargar las articulaciones. La técnica es simple:

En una posición cómoda, sentado en una silla firme o recostado, con la espalda bien apoyada.

Con las piernas extendidas o ligeramente flexionadas, se realizan movimientos lentos, amplios y controlados con los pies.

Secuencia básica: Primero, se apuntan los dedos de los pies hacia adelante todo lo posible (flexión plantar), como si quisieras estirar los talones. Luego, se lleva la punta de los pies hacia la espinilla, sintiendo el estiramiento en la parte posterior del tobillo (flexión dorsal). Este ciclo se repite.

Movimiento circular: Se realizan círculos suaves con los tobillos, primero en una dirección y luego en la otra.

La clave no está en la fuerza, sino en la amplitud del movimiento y la constancia. Realizar 15-20 repeticiones de cada movimiento, varias veces al día (por ejemplo, cada hora al estar sentado), marca una diferencia profunda. Este ejercicio no solo mejora el retorno venoso y reduce la hinchazón, sino que también mantiene la movilidad de la articulación del tobillo, crucial para el equilibrio y la marcha.

Este "consejo de cirujano" subraya una verdad universal: en la longevidad, el movimiento, incluso el más mínimo, es sinónimo de vida y autonomía. Es un acto de autocuidado profundo que cualquier persona, independientemente de su edad, puede incorporar para honrar la salud de sus piernas y su independencia. Como siempre, es aconsejable consultar con un médico o fisioterapeuta para adaptarlo a cualquier condición particular.

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