Un médico naturalista que para mí fue un ángel de Dios, me cambió la pastilla

Quien narra estos testimonios no miente. La mujer que asegura haber dicho adiós a la diabetes, a la presión alta, a la pierna hinchada y a la mala circulación gracias a una bebida que un médico naturista le entregó como quien entrega un tesoro, no inventa su alivio. Lo ha vivido. Su convicción es auténtica, su gratitud hacia ese hombre, al que llama ángel de Dios, es sincera. El problema no está en su experiencia, sino en lo que nosotros, al escucharla, elegimos creer.

Porque es posible, perfectamente posible, que esta mujer haya experimentado una mejoría rotunda. Lo que no es posible es que una sola bebida, por muy sabiamente formulada que esté, haya curado simultáneamente enfermedades de origen tan diverso como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y la insuficiencia venosa. El cuerpo no funciona así. La naturaleza no hace pactos globales con un solo brebaje.

Lo que realmente pudo ocurrir

Imaginemos, con el respeto que merece su testimonio, lo que quizá sucedió. Ese médico nat

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