Mejor Alimento para fortalecer las piernas y brazos en adultos mayores

Con el paso de los años, el cuerpo pierde naturalmente masa muscular. Las piernas se sienten más débiles al subir escaleras, los brazos ya no tienen la misma fuerza para levantar una bolsa del supermercado y levantarse de una silla se convierte en un pequeño desafío diario. Esto no es sólo cuestión de estética: es una pérdida de autonomía y calidad de vida. Sin embargo, la buena noticia es que nunca es tarde para fortalecer los músculos, y todo comienza en la cocina. Hay un alimento que destaca por encima de todos los demás cuando se trata de devolverle fuerza a las extremidades de un adulto mayor: los huevos.

¿Por qué los huevos y no la carne o los batidos de proteínas? Por varias razones. Primero, el huevo tiene la proteína de más alta calidad que existe en la naturaleza. Su perfil de aminoácidos esenciales es el estándar con el que se miden todas las demás proteínas. Un solo huevo grande aporta unos 6 o 7 gramos de proteína completa, pero lo más importante es que el cuerpo la aprovecha casi al 100%. Para un adulto mayor, que muchas veces tiene dificultades para masticar carne o digerir lácteos, el huevo es fácil de comer, fácil de cocinar y fácil de digerir.

Segundo, el huevo contiene leucina, un aminoácido clave que actúa como un interruptor que le dice al músculo que empiece a construir nuevas fibras. Los adultos mayores suelen tener una resistencia a la leucina, lo que significa que necesitan consumir más cantidad de este aminoácido para estimular la misma cantidad de músculo que un joven. El huevo es rico en leucina, especialmente en la clara, pero la yema no se debe descartar porque ahí están las vitaminas.

Tercero, el huevo aporta vitamina D, fundamental para la función muscular. Un adulto mayor con niveles bajos de vitamina D no solo tiene huesos más frágiles, sino también músculos más débiles y mayor riesgo de caídas. Y también aporta colina, un nutriente esencial para la transmisión nerviosa que conecta el cerebro con los músculos de piernas y brazos.

¿Cómo incorporarlo de manera efectiva? La dosis óptima para un adulto mayor activo o que quiere recuperar fuerza es de dos a tres huevos al día. No hay evidencia científica sólida de que los huevos aumenten el colesterol malo en personas sanas. Si hay diabetes o hipercolesterolemia diagnosticada, consultar al médico, pero para la mayoría de las personas mayores los huevos son un alimento seguro y poderoso.

La mejor forma de prepararlos es cocinados con poca grasa: revueltos, cocidos o en tortilla con vegetales. No es necesario comerlos crudos ni en grandes cantidades de una sola vez. Un desayuno con dos huevos revueltos y una rebanada de pan integral, o una tortilla española como almuerzo, o dos huevos cocidos como colación.

Pero ojo: el huevo no hace milagros solo. Tiene que ir acompañado de ejercicio de resistencia, aunque sea suave. Subir y bajar escaleras, hacer sentadillas sujetándose de una silla, usar bandas elásticas para los brazos. El músculo necesita el estímulo del movimiento. Pero los ladrillos para reconstruirse los pone el alimento. Y el huevo es el mejor ladrillo que un adulto mayor puede encontrar. No es caro, no es complicado y funciona. Tus piernas y brazos te lo van a agradecer.

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