El extracto de laurel es 100.000 veces más potente que el Botox. Incluso a los 70 años les borra todas las arrugas.

Circula por internet una afirmación que ha dejado a más de uno con la boca abierta: "El extracto de laurel es 100.000 veces más potente que el Botox. Incluso a los 70 años les borra todas las arrugas." La promesa es tentadora, sobre todo para quienes han probado cremas caras sin resultados. Pero antes de correr al árbol más cercano a arrancar hojas, conviene detenerse un momento y separar la realidad de la fantasía.

El laurel (Laurus nobilis) es una planta mediterránea con propiedades medicinales reales. Sus hojas contienen compuestos como el eugenol, el cineol y flavonoides que tienen efectos antiinflamatorios, antioxidantes y levemente astringentes. En cosmética natural, se usa en infusiones o aceites para calmar la piel irritada, reducir rojeces y mejorar la elasticidad superficial. Algunas personas aplican agua de laurel en el rostro y notan una ligera mejoría en la textura de la piel. Eso es cierto.

Sin embargo, afirmar que el extracto de laurel es "100.000 veces más potente que el Botox" es, para ser claros, una exageración sin respaldo científico. El Botox (toxina botulínica) actúa paralizando temporalmente los músculos faciales que generan las arrugas de expresión, como las patas de gallo o el entrecejo. El laurel no tiene esa capacidad. Ninguna planta conocida puede imitar el mecanismo del Botox. Las arrugas profundas de una persona de 70 años, formadas por décadas de movimiento muscular y pérdida de colágeno, no desaparecen con un extracto vegetal aplicado por fuera.

Entonces, ¿el laurel es inútil? Para nada. Un aceite de laurel bien preparado puede hidratar, reducir la inflamación de la piel madura y atenuar ligeramente las arrugas finas inducidas por la sequedad. Pero "borrar todas las arrugas" es una mentira dicha para vender productos milagro. La piel real funciona con constancia, protección solar, buena hidratación y, cuando se desea un efecto más drástico, procedimientos médicos comprobados.

Mi consejo es este: valora el laurel por lo que realmente es, un excelente aliado natural para la salud de la piel y las piernas (recuerda sus beneficios circulatorios). Pero desconfía de cualquier producto que prometa resultados irreales. Si algo suena demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo es. El laurel no es Botox, y eso está bien. No necesita serlo para ser útil.

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