Olvídate de los huevos: esta semilla desarrolla músculo MÁS RÁPIDO después de los 70 años.

Cuando se habla de fortalecer los músculos en adultos mayores, la mayoría piensa inmediatamente en carne, pollo, pescado o huevos. Las proteínas animales son importantes, sí, pero tienen un problema después de cierta edad: la digestión se vuelve más lenta, el estómago produce menos ácido y los riñones pueden resentirse con un exceso de proteína animal. Existe un alimento humilde, económico y a menudo olvidado que contiene proteína de alta calidad, es fácil de digerir, y además aporta calcio, magnesio y fósforo en las proporciones exactas que los músculos y huesos de un adulto mayor necesitan. Ese alimento es el requesón o cottage cheese.

¿Por qué el requesón y no otro lácteo?
El requesón es un queso fresco, de textura granulada y sabor suave. A diferencia del yogur (que es más ácido) o de los quesos duros (que son más grasos y salados), el requesón tiene un perfil nutricional casi diseñado a medida para los mayores de 60. Una porción de 100 gramos aporta unos 12 gramos de proteína de alta calidad, solo 4 gramos de grasa (si eliges la versión descremada), y cantidades significativas de calcio (100 mg), fósforo (150 mg) y magnesio (10 mg). Pero lo más importante es el tipo de proteína: caseína, que se absorve lentamente, liberando aminoácidos durante horas. Esto es clave para combatir la sarcopenia (pérdida de masa muscular), porque los músculos de los adultos mayores necesitan un suministro constante de aminoácidos, no un golpe único después de la comida.

Caseína vs suero de leche: ¿cuál es mejor para el adulto mayor?
La proteína de suero de leche (whey) es de absorción rápida y es ideal para deportistas jóvenes que necesitan reparar músculo inmediatamente después del ejercicio. En adultos mayores, el suero de leche puede causar digestiones pesadas, gases e hinchazón. La caseína del requesón, en cambio, forma un gel en el estómago que ralentiza el vaciado gástrico. Esto no solo mejora la digestión, sino que proporciona un flujo constante de aminoácidos (especialmente leucina, el activador de la síntesis de proteína muscular) durante 6 a 8 horas. ¿El mejor momento para consumirlo? Por la noche, antes de acostarte, cuando el cuerpo entra en el modo de reparación del sueño profundo.

¿Y los brazos? ¿También se fortalecen?
Sí. Los brazos tienen los mismos músculos que las piernas en cuanto a necesidad de proteína y leucina. Pero hay un detalle: los brazos, al no soportar peso, tienden a debilitarse incluso más rápido que las piernas si no se usan. El requesón provee los ladrillos, pero necesitas un estímulo. La combinación ganadora es: requesón por la noche + pequeños ejercicios de brazos por la mañana (levantar una botella de agua, estirar bandas elásticas, o simplemente empujar la pared). En tres meses, muchas personas mayores recuperan la fuerza para abrir frascos, levantar una bolsa de compras o sostenerse de una barra en el transporte público.

Cómo incorporarlo en la dieta diaria
No necesitas comer medio kilo de requesón al día. Con 100 gramos diarios (un bol pequeño) es suficiente. El mejor momento es por la noche, una hora antes de acostarte. Puedes comerlo solo, con un chorrito de aceite de oliva y pimienta negra (la pimienta mejora la absorción de algunos nutrientes), o mezclado con frutas como fresas, arándanos o trozos de kiwi, que aportan vitamina C (necesaria para que el cuerpo use la proteína). Si te resulta pesado, puedes tomarlo en el desayuno, pero el efecto nocturno es superior para la reparación muscular.

Alternativas si no te gusta el requesón
Si eres intolerante a la lactosa, busca requesón sin lactosa (existe) o prueba con yogur griego natural, que también tiene caseína pero en menor concentración. Otra opción es el queso paneer (un queso fresco indio) o simplemente batir 200 ml de leche con el jugo de medio limón para obtener tu propio requesón casero. Si ninguna de estas opciones te funciona, puedes recurrir a la proteína de caseína en polvo (se vende en tiendas de suplementos), pero es más cara y menos natural.

Advertencia final
Si tienes insuficiencia renal, consulta a tu médico antes de aumentar tu ingesta de proteínas, incluso de origen lácteo. Si tienes el colesterol alto, elige la versión descremada o semidescremada del requesón. Y recuerda: ningún alimento por sí solo recupera los músculos. El requesón es el combustible, pero el movimiento es el motor. Camina, sube escaleras, levanta tus brazos, haz pequeñas sentadillas sujetándote a una silla. Con el requesón nocturno y el movimiento diario, tus piernas y brazos pueden volverse más fuertes incluso después de los 70 o 80. No es magia, es biología. Y está al alcance de tu mano.

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