Las hierbas más poderosas que ayudan a combatir los peligrosos coágulos sanguíneos en las piernas

Un coágulo sanguíneo en la pierna no es algo para tomar a la ligera. Esa hinchazón repentina, el dolor que no cede, la piel que se pone roja o morada y se siente caliente al tacto… son señales de una trombosis venosa profunda (TVP). Y el peligro real es que ese coágulo se desprenda y viaje a los pulmones, causando una embolia pulmonar que puede ser fatal. La medicina convencional usa anticoagulantes como warfarina, rivaroxabán o heparina, y bajo ningún concepto deben reemplazarse con hierbas sin supervisión médica. Pero existen plantas medicinales que, usadas con conocimiento y siempre consultando al médico, pueden ayudar a prevenir la formación de coágulos y mejorar la circulación en las piernas. Estas son las tres más respaldadas por la evidencia.

1. El ginkgo biloba: el anticoagulante natural más estudiado
El ginkgo biloba es la hierba más investigada para la circulación. Contiene ginkgólidos y bilobálidos, compuestos que inhiben el factor de activación plaquetaria (PAF). En términos simples: las plaquetas se vuelven menos "pegajosas" y tienen más dificultad para agruparse formando coágulos anómalos. Además, el ginkgo dilata las arterias pequeñas y mejora el flujo sanguíneo en las extremidades inferiores. La dosis típica es de 120 a 240 mg diarios del extracto estandarizado. Pero ojo: no se debe combinar con aspirina, ibuprofeno, warfarina o rivaroxabán sin control médico, porque el sangrado puede ser peligroso. El ginkgo está contraindicado en personas con epilepsia (puede desencadenar crisis) y en quienes van a ser operados (suspender 2 semanas antes).

2. El jengibre: el antiinflamatorio que "adelgaza" la sangre
El jengibre fresco contiene gingeroles y shogaoles, compuestos con una estructura química similar a la del ácido acetilsalicílico (la aspirina). Estudios de laboratorio han demostrado que el jengibre inhibe la agregación plaquetaria y reduce la viscosidad de la sangre. Una forma efectiva de usarlo es rallar un trozo de unos 5 centímetros de jengibre fresco, hervirlo en agua por 15 minutos y beber esa infusión dos veces al día. Para personas con tendencia a formar coágulos (por ejemplo, con trombofilia o después de cirugías), el jengibre puede ser un gran aliado preventivo, siempre que no estén tomando ya anticoagulantes. Si tomas anticoagulantes, el jengibre puede potenciarlos peligrosamente.

3. La cúrcuma con pimienta negra: la protectora de las venas
La curcumina, el principio activo de la cúrcuma, tiene propiedades antiplaquetarias y antiinflamatorias. Reduce la producción de fibrinógeno, una proteína que actúa como pegamento para los coágulos. La piperina de la pimienta negra multiplica por 2000 la absorción de la curcumina. Una pasta de cúrcuma con pimienta tomada a diario (una cucharadita en ayunas) no solo ayuda a prevenir coágulos, sino que también fortalece las paredes venosas, reduciendo el riesgo de que una vena se inflame (flebitis) y genere un trombo. Advertencia: la cúrcuma también potencia los anticoagulantes, así que la misma regla aplica.

La regla de oro que nadie debería ignorar
Si tienes un coágulo ya formado (pierna hinchada, dolorosa y caliente), las hierbas no sirven. Necesitas atención médica urgente para recibir anticoagulantes inyectables u orales. Las hierbas son para prevenir en personas con factores de riesgo (antecedentes familiares de trombosis, venas varicosas, inmovilización prolongada, obesidad, tabaquismo, viajes largos en avión). No para tratar una trombosis aguda.

Factores de riesgo que debes conocer
Una persona mayor, con sobrepeso, que ha estado inmovilizada por una cirugía o fractura, que toma anticonceptivos orales o terapia hormonal, o que tiene insuficiencia venosa grave, tiene alto riesgo de coágulos. Antes de usar hierbas, consulta a un médico. Además, las hierbas no reemplazan medidas básicas como: mover los pies y tobillos cada hora si viajas o trabajas sentado, usar medias de compresión si el médico las indica, mantener un peso saludable, no fumar y caminar a diario.

Lo más importante: no te automediques
El mayor peligro de las hierbas "anticoagulantes" es que, si las combinas con medicamentos recetados (o incluso con otros suplementos como la vitamina E o el ajo en altas dosis), puedes provocar una hemorragia interna o un derrame cerebral hemorrágico. Si vas a someterte a una cirugía, debes suspender todas estas hierbas al menos dos semanas antes. Siempre informa a tu médico sobre cualquier hierba que consumas, incluso si es "natural".

El veredicto final

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