Adultos mayores: se sorprenderán de lo que esta vitamina puede hacer por la circulación
Si tienes más de 60 años y te cuesta caminar dos cuadras sin que tus piernas se sientan como bloques de cemento, si tus pies están fríos incluso en verano o si te despiertas por la noche con calambres que te retuercen los dedos y las pantorrillas, prepárate para sorprenderte. La solución no está en otro medicamento caro ni en cremas que prometen milagros. Está en una vitamina que probablemente conoces de nombre, pero que nunca imaginaste que tuviera tanto poder sobre tu circulación. Se trata de la vitamina E.
Sí, esa misma que sale en las etiquetas de los frascos de aceite de germen de trigo o en las cápsulas que venden para la piel. Pero lo que pocos saben, incluyendo muchos médicos, es que la vitamina E es uno de los nutrientes más efectivos para mejorar la circulación sanguínea en adultos mayores. Y no es teoría: está demostrado.
¿Cómo funciona? La vitamina E es un potente antioxidante liposoluble, lo que significa que se disuelve en grasas y protege las membranas de tus células del daño oxidativo. Pero su verdadera magia ocurre dentro de tus vasos sanguíneos. La vitamina E evita que las plaquetas (las células de la sangre encargadas de la coagulación) se peguen entre sí de manera excesiva. Cuando las plaquetas se agrupan demasiado, la sangre se vuelve espesa y pegajosa, como un río lleno de lodo. Ese espesor dificulta que la sangre llegue hasta los dedos de los pies, las manos y el cerebro. El resultado: piernas pesadas, pies helados, mareos al levantarte y mala memoria.
Además, la vitamina E protege el óxido nítrico, una molécula que tu cuerpo produce para relajar y ensanchar las arterias. Con la edad, el óxido nítrico se degrada más rápido. La vitamina E frena esa degradación, permitiendo que tus vasos sanguíneos se mantengan flexibles y abiertos. Sangre fluida + vasos anchos = circulación de ensueño.
¿Dónde encuentras vitamina E de forma natural? En alimentos como las semillas de girasol, las almendras, las avellanas, el aceite de oliva virgen extra, las espinacas, el brócoli y el aguacate. Pero aquí está el problema para los adultos mayores: masticar semillas o nueces puede ser difícil por problemas dentales, y absorber la vitamina E de los alimentos requiere una digestión que con los años se vuelve menos eficiente. Por eso, muchos especialistas recomiendan un suplemento de vitamina E natural (d-alfa tocoferol, no la sintética dl-alfa) de 200 a 400 UI al día. Tómala con una comida que contenga algo de grasa (como el desayuno con huevos o yogur entero) para que se absorba correctamente.
¿Qué cambios puedes esperar? Al cabo de tres o cuatro semanas de tomar vitamina E a diario, muchos adultos mayores reportan que sus pies ya no están fríos al meterse en la cama, que los calambres nocturnos se redujeron drásticamente, que las piernas se sienten más ligeras al caminar e incluso que la piel se ve más saludable. Por supuesto, si tomas anticoagulantes (warfarina, rivaroxabán, aspirina en dosis altas), consulta a tu médico antes de suplementarte, porque la vitamina E puede potenciar su efecto. Para el resto, esta vitamina podría ser el cambio más simple y sorprendente que hayas probado para recuperar la circulación que creías perdida. Pruébala y te sorprenderás.