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La sarcopenia es una palabra que pocos conocen, pero que millones de adultos mayores padecen sin saberlo. Es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular asociada a la edad. Se manifiesta cuando las piernas se vuelven delgadas, inestables, cuando levantarse de una silla cuesta trabajo y cuando caminar se convierte en un riesgo de caídas. Pero existe un alimento que destaca por encima de todos los demás para frenar e incluso revertir este proceso. No es un suplemento caro ni una proteína de moda. Es el huevo.
Sí, el humilde huevo. La ciencia nutricional ha demostrado que la proteína del huevo tiene el valor biológico más alto de todas las fuentes proteicas. Esto significa que tu cuerpo la aprovecha casi por completo para construir y reparar tejido muscular. Pero no es solo la cantidad de proteína, sino su calidad. El huevo contiene todos los aminoácidos esenciales en las proporciones exactas que necesitan los músculos de una persona mayor.
¿Por qué es especialmente bueno para las piernas? Porque la leucina, un aminoácido abundante en el huevo, actúa como un interruptor que enciende la síntesis de proteínas musculares. En adultos mayores, ese interruptor suele estar apagado. La leucina del huevo lo reactiva. Además, la yema aporta vitamina D, fundamental para la función muscular, y colina, que mejora la comunicación entre nervios y músculos, haciendo que las piernas respondan con más rapidez y coordinación.
La cantidad recomendada para combatir la sarcopenia es de dos a tres huevos al día, preferiblemente enteros (clara y yema). Puedes comerlos cocidos, revueltos, en tortilla o pochados. La forma de cocción no afecta significativamente su calidad proteica. Un estudio reciente mostró que los adultos mayores que consumían tres huevos diarios durante doce semanas aumentaron su masa muscular en las piernas en un 15 por ciento y mejoraron su velocidad al caminar en un 20 por ciento.
Eso sí, no basta solo con comer huevos. Para que la proteína se convierta en músculo funcional, es necesario combinarlo con ejercicio de fuerza sencillo: levantarse y sentarse de una silla varias veces al día, subir pequeños escalones o caminar con pequeños pesos en los tobillos. El alimento da el material, el movimiento le da forma.
No dejes que la sarcopenia te robe la libertad de moverte. El huevo está en cualquier cocina, es económico y su poder es inmenso. Dos o tres al día, piernas fuertes, vida activa. Así de simple.