Tienes más de 60? añade esto a tu café para recuperar tus músculos y caminar con fuerza.

Si te asomas a cualquier casa de abuelos que todavía conservan la vitalidad de sus treinta años, notarás algo curioso. Cuando preparan su café matutino, no lo toman solo. Antes de dar el primer sorbo, añaden una cucharada de un polvo dorado o beige que muchos jóvenes confunden con azúcar moreno o canela. Pero no es ni lo uno ni lo otro. Es cúrcuma o canela en polvo, y no lo hacen por sabor. Lo hacen porque descubrieron, sin necesidad de estudios científicos, que ese pequeño gesto transforma su día entero.

La pregunta es obligada: ¿qué tiene ese polvo para que merezca un lugar en la taza más importante del día?

Los mayores saben que el café solo estimula el sistema nervioso. Les da energía, sí, pero también puede aumentar la inflamación silenciosa que ya llevan encima por los años. Añadir cúrcuma (ese polvo de naranja intenso) o canela (más aromática y dulce) convierte el café en una medicina matutina. La cúrcuma es el antiinflamatorio natural más potente que existe. Reduce los dolores articulares, calma las rodillas que crujen y alivia esa rigidez de la espalda baja que tanto molesta al levantarse de la cama.

La canela, por su parte, regula el azúcar en la sangre. Esto es clave porque muchas personas mayores tienen picos de glucosa que pasan desapercibidos pero que dañan los nervios, los vasos sanguíneos y los músculos con el tiempo. Una cucharadita de canela en el café ayuda a mantener la energía estable durante horas, sin ese bajón de media mañana que obliga a sentarse y no moverse.

Pero hay más. Ambos polvos mejoran la circulación. La cúrcuma dilata los vasos sanguíneos pequeños, llevando más oxígeno a las manos y los pies, esas zonas que tantos mayores sienten frías. La canela estimula el flujo sanguíneo cerebral, lo que se traduce en mente más despierta y menos olvidos de último momento.

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