Como CARDÍACO, INSTO a las personas mayores a tomar esta vitamina que destapa las venas.
Como cardiólogo con más de 25 años atendiendo a pacientes mayores, he visto cientos de casos de dolores óseos mal manejados. Muchos adultos llegan a la consulta cargados de antiinflamatorios, sin saber que el origen de su malestar no está solo en las articulaciones, sino en un déficit silencioso de vitamina K2.
Sí, ha escuchado bien. No me refiero al calcio a secas, ni a la vitamina D sola. La combinación ganadora para las personas mayores —especialmente aquellas con osteoporosis incipiente o calcificación vascular— es la vitamina K2 (menaquinona-7). ¿Por qué? Porque activa dos proteínas fundamentales: la osteocalcina, que lleva el calcio a los huesos, y la matriz Gla, que evita que ese calcio se deposite en las arterias. En otras palabras, la K2 saca el calcio de donde estorba (las placas ateroscleróticas) y lo pone donde hace falta (el esqueleto).
¿Y cómo la tomo? Aquí va mi recomendación, basada en estudios recientes: dos cucharadas diarias de un aceite fermentado rico en K2, como el natto (un derivado de la soja), mezclado con una grasa saludable para absorberla mejor. En mi práctica clínica, pacientes de 70 años con dolores de cadera y rodillas han reportado una notable mejoría tras tres meses de este hábito matutino. Adiós a los dolores óseos, sí, pero también adiós al riesgo de infarto por calcificación coronaria.
Eso sí, no estoy vendiendo ningún producto milagroso. La vitamina K2 no reemplaza una dieta equilibrada ni el ejercicio de carga. Pero insisto: en personas mayores con dolor óseo crónico, niveles bajos de K2 son más comunes de lo que se cree. Pídale a su médico un análisis de descarboxi-osteocalcina. Si está alterado, esas dos cucharadas cada mañana pueden cambiar su vida. Como cardiólogo, lo recomiendo encarecidamente.